WEBVTT
00:00:08.109 --> 00:00:11.970
Emilia Luna tiene escasos tres minutos para viajar
00:00:11.970 --> 00:00:15.429
al pasado y rescatar a Ricardo, el amor de su
00:00:15.429 --> 00:00:19.370
vida, quien se encuentra atrapado en el tiempo.
00:00:32.460 --> 00:00:36.700
no siempre resuelve un problema temporal. A veces
00:00:36.700 --> 00:00:42.280
apenas lo empieza. Cuando el tiempo decide cobrar
00:00:42.280 --> 00:00:46.100
una deuda, no lo hace con violencia. Lo hace
00:00:46.100 --> 00:00:52.439
con precisión y a veces con paciencia. Emilia
00:00:52.439 --> 00:00:55.420
Luna tardó varios segundos en comprender que
00:00:55.420 --> 00:01:00.649
algo estaba mal. El aire era más pesado. más
00:01:00.649 --> 00:01:03.969
lento, como si cada sonido necesitara permiso
00:01:03.969 --> 00:01:07.390
para existir. Los pasos sobre el empedrado tenían
00:01:07.390 --> 00:01:10.730
eco. Las puertas estaban abiertas de una manera
00:01:10.730 --> 00:01:14.189
distinta, como si la ciudad aún no hubiera aprendido
00:01:14.189 --> 00:01:17.310
a desconfiar. Y las campanas de las iglesias
00:01:17.310 --> 00:01:22.549
no competían con motores ni con bocinas. Caminaron
00:01:22.549 --> 00:01:26.459
varias cuadras en silencio. Emilia observaba
00:01:26.459 --> 00:01:29.599
todo con una mezcla de fascinación y vértigo.
00:01:29.920 --> 00:01:34.400
Era como ver una fotografía antigua desde adentro.
00:01:34.739 --> 00:01:38.359
Ruinas de iglesias menos dañadas, carretas jaladas
00:01:38.359 --> 00:01:41.319
por caballos, balcones que aún no tenían las
00:01:41.319 --> 00:01:45.280
cicatrices del paso de los años. La ciudad frente
00:01:45.280 --> 00:01:49.400
a ella seguía siendo la antigua, pero no exactamente
00:01:49.400 --> 00:01:54.049
la misma. Ricardo Álvarez lastimosamente conocía
00:01:54.049 --> 00:01:58.810
bien esas calles que respiraban un silencio ensordecedor.
00:01:59.909 --> 00:02:03.530
Ricardo lo supo antes que ella. El tiempo les
00:02:03.530 --> 00:02:07.310
estaba cobrando una deuda. Habían saltado de
00:02:07.310 --> 00:02:11.629
nuevo al mismo punto. El peor momento posible
00:02:11.629 --> 00:02:15.069
en la historia de Rafael Pérez de León y de todos
00:02:15.069 --> 00:02:20.349
a su alrededor. El reloj en la mano de Emilia
00:02:20.349 --> 00:02:24.050
latía con un ritmo irregular, como si el mecanismo
00:02:24.050 --> 00:02:27.750
también sintiera la presión del momento. Latía
00:02:27.750 --> 00:02:31.710
como un corazón que intentaba recordar su ritmo.
00:02:32.729 --> 00:02:36.349
Estamos en 1939, explicó Ricardo finalmente,
00:02:36.810 --> 00:02:41.129
y no tenemos mucho tiempo. Si algo cambia aquí,
00:02:41.590 --> 00:02:46.060
explicó Ricardo con voz baja. Cambia allá. No
00:02:46.060 --> 00:02:49.460
lo dijo como revelación, lo dijo como diagnóstico.
00:02:49.819 --> 00:02:53.860
Emilia entendía la teoría. Lo que aún no comprendía
00:02:53.860 --> 00:02:58.919
era el peso real de ese momento. Este no era
00:02:58.919 --> 00:03:01.860
un salto cualquiera. Era el punto exacto donde
00:03:01.860 --> 00:03:05.599
varios futuros podían romperse al mismo tiempo.
00:03:11.319 --> 00:03:14.340
A lo lejos, un grupo de hombres corrían por la
00:03:14.340 --> 00:03:17.800
calle. No vestían como viajeros, vestían como
00:03:17.800 --> 00:03:21.099
quienes buscan a alguien. Ricardo los reconoció
00:03:21.099 --> 00:03:24.960
de inmediato, no por sus rostros, por su forma
00:03:24.960 --> 00:03:31.060
de moverse. Ordenados, silenciosos, determinados.
00:03:31.659 --> 00:03:35.439
Tempus Custodes murmuró. Emilia no entendió el
00:03:35.439 --> 00:03:40.539
nombre, pero entendió el peligro. La secta de
00:03:40.539 --> 00:03:44.750
Santiago Tempus Custodes. Los guardianes del
00:03:44.750 --> 00:03:47.969
tiempo de Santiago llevaban siglos vigilando
00:03:47.969 --> 00:03:51.250
y manipulando la ruptura del tiempo a su favor
00:03:51.250 --> 00:03:55.050
y habían existido mucho antes que Emilia o Ricardo
00:03:55.050 --> 00:04:04.169
nacieran. El tiempo es cosa solamente del Altísimo
00:04:04.169 --> 00:04:07.610
era el lema principal de la secta y se dedicaban
00:04:07.610 --> 00:04:11.069
a protegerlo de cualquier profano que se antepusiera.
00:04:11.500 --> 00:04:15.280
Pero muchas veces proteger significaba controlar.
00:04:15.960 --> 00:04:20.319
Y controlar significaba eliminar variables. Variables
00:04:20.319 --> 00:04:30.319
como Emilia, variables como Ricardo. Ricardo
00:04:30.319 --> 00:04:33.699
tomó la mano de Emilia, no con desesperación,
00:04:33.980 --> 00:04:36.930
con urgencia. Tenemos que encontrar a Rafael
00:04:36.930 --> 00:04:40.449
antes que ellos. El nombre cayó de nuevo como
00:04:40.449 --> 00:04:45.589
una pieza que finalmente encajaba. Rafael Pérez
00:04:45.589 --> 00:04:48.970
del León. El arquitecto restaurador del arco
00:04:48.970 --> 00:04:52.930
de Santa Catalina. La persona que debía vivir.
00:04:53.529 --> 00:04:57.209
Porque si Rafael moría, el arco de Santa Catalina
00:04:57.209 --> 00:05:00.709
nunca existiría en el futuro, derrumbándose en
00:05:00.709 --> 00:05:06.300
el terremoto de 1976. Y si el arco no existía,
00:05:06.699 --> 00:05:10.620
el reloj tampoco tendría un lugar donde latir.
00:05:11.879 --> 00:05:15.439
El tiempo a veces depende de una sola persona
00:05:15.439 --> 00:05:19.420
que no sabe que el mundo depende de él. El joven
00:05:19.420 --> 00:05:22.860
arquitecto tenía una gran responsabilidad sobre
00:05:22.860 --> 00:05:25.939
sus hombros, restaurar la estructura interior
00:05:25.939 --> 00:05:29.579
del arco de Santa Catalina, protegiendo el mecanismo
00:05:29.579 --> 00:05:33.870
francés de su reloj. Rafael ignoraba que estaba
00:05:33.870 --> 00:05:44.709
restaurando algo que sobreviviría siglos. Rafael
00:05:44.709 --> 00:05:48.850
caminaba por la calle envuelto en planos, revisando
00:05:48.850 --> 00:05:52.529
números escritos a lápiz. Él sentía que durante
00:05:52.529 --> 00:05:56.149
los últimos meses no tenía un momento de paz
00:05:56.149 --> 00:06:00.470
y en el trabajo le ocurrían constantes accidentes
00:06:00.470 --> 00:06:04.750
inexplicables. Tenía la expresión de un hombre
00:06:04.750 --> 00:06:09.589
que sabe que alguien lo persigue. Esta segunda
00:06:09.589 --> 00:06:13.790
vez Emilia lo observó con atención. No parece
00:06:13.790 --> 00:06:17.709
alguien importante, susurró. Ricardo sonrió apenas.
00:06:18.370 --> 00:06:22.610
Los más importantes casi nunca lo aparecen, pero
00:06:22.610 --> 00:06:26.209
Rafael no era el único que caminaba por esa calle.
00:06:27.189 --> 00:06:29.930
Desde la puerta lateral de una iglesia cercana,
00:06:30.290 --> 00:06:33.990
un hombre mayor los observaba. Vestía una sotana
00:06:33.990 --> 00:06:37.949
oscura impecable, con un ostentoso crucifijo
00:06:37.949 --> 00:06:42.009
de oro perfectamente centrado en el pecho. El
00:06:42.009 --> 00:06:46.449
padre Bernardo Vallejo Cáceres, un sacerdote
00:06:46.449 --> 00:06:51.189
de extenso linaje religioso. historiador, miembro
00:06:51.189 --> 00:06:55.529
silencioso de la orden de Santiago Tempus Custodes.
00:06:56.649 --> 00:07:00.649
Durante años el padre Bernardo había insistido
00:07:00.649 --> 00:07:04.290
sin resultado en mover el reloj del arco a su
00:07:04.290 --> 00:07:08.069
propio monasterio, pero el consejo municipal
00:07:08.069 --> 00:07:12.930
siempre le negaba sus peticiones. El padre Bernardo
00:07:12.930 --> 00:07:16.050
inclinó apenas la cabeza cuando vio el reloj
00:07:16.050 --> 00:07:19.699
en la mano de Emilia. No parecía sorprendido,
00:07:19.959 --> 00:07:23.259
pero sí preocupado, y de una manera amenazante
00:07:23.259 --> 00:07:26.939
dijo, cuando demasiados profanos saben del tiempo,
00:07:27.500 --> 00:07:31.839
el tiempo empieza a defenderse. El sacerdote
00:07:31.839 --> 00:07:35.379
observaba a Emilia con una mezcla de reconocimiento
00:07:35.379 --> 00:07:39.240
y odio, como si supiera exactamente qué iba a
00:07:39.240 --> 00:07:43.779
ocurrir después. El tiempo no perdona errores,
00:07:43.939 --> 00:07:47.399
dijo el sacerdote con mucha ira. Ricardo frunció
00:07:47.399 --> 00:07:51.240
el seño. No ahora padre, dijo, alejándose de
00:07:51.240 --> 00:07:55.399
él lo más rápido posible. Emilia y Ricardo caminaron
00:07:55.399 --> 00:07:59.319
hacia Rafael. Ricardo habló primero. No había
00:07:59.319 --> 00:08:02.839
tiempo para explicaciones largas. Rafael dijo
00:08:02.839 --> 00:08:06.459
con firmeza. Si querés vivir, vení con nosotros.
00:08:07.139 --> 00:08:10.540
El joven dudó apenas un segundo. Fue suficiente.
00:08:10.939 --> 00:08:13.379
Los hombres de la secta aparecieron al fondo
00:08:13.379 --> 00:08:17.240
de la calle. La persecución comenzó, no fue caótica,
00:08:17.560 --> 00:08:21.319
fue inevitable. Calles estrechas, esquinas rápidas,
00:08:21.800 --> 00:08:25.879
respiración corta. Emilia volvió a salvar a Rafael
00:08:25.879 --> 00:08:28.620
de ser atropeado por la carreta de caballos,
00:08:28.819 --> 00:08:32.139
que iba al mando de un tempos custodes. Pero
00:08:32.139 --> 00:08:34.779
esta segunda vez, el conductor mientras se daba
00:08:34.779 --> 00:08:38.320
la fuga, vio hacia atrás, reconociendo a Emilia
00:08:38.320 --> 00:08:42.279
como un profano fuera de su tiempo. Emilia corría
00:08:42.279 --> 00:08:45.379
sosteniendo el reloj contra el pecho, cada paso
00:08:45.379 --> 00:08:49.019
hacía vibrar el metal, cada latido empujaba el
00:08:49.019 --> 00:08:53.460
tiempo hacia el límite. Ricardo miraba constantemente
00:08:53.460 --> 00:08:58.360
al cielo, calculando, midiendo, recordando, porque
00:08:58.360 --> 00:09:02.879
él ya había vivido este momento y sabía exactamente
00:09:02.879 --> 00:09:07.009
cómo terminaba. Llegaron finalmente al arco,
00:09:07.190 --> 00:09:10.309
el mismo lugar, el mismo punto donde el tiempo
00:09:10.309 --> 00:09:14.350
se abre. Pero esta vez algo era distinto. El
00:09:14.350 --> 00:09:18.409
reloj ardía en la mano de Emilia. Ricardo susurró.
00:09:18.850 --> 00:09:21.769
Las fachadas temblaron. El mundo comenzaba a
00:09:21.769 --> 00:09:25.490
cerrarse otra vez. Emilia, dijo Ricardo, ahora.
00:09:26.090 --> 00:09:30.090
Ella levantó el reloj, pero en ese instante ocurrió
00:09:30.090 --> 00:09:35.580
el error. Un pequeño tropiezo. una piedra mal
00:09:35.580 --> 00:09:39.279
colocada. Nada extraordinario, pero suficiente.
00:09:40.000 --> 00:09:42.879
El reloj resbaló de su mano cayendo al suelo.
00:09:43.440 --> 00:09:47.340
El tic tac se detuvo. El silencio fue inmediato.
00:09:47.820 --> 00:09:53.379
Y el tiempo perdió su ancla. El aire se congeló.
00:09:53.679 --> 00:09:57.000
Ricardo cerró los ojos porque entendió inmediatamente
00:09:57.000 --> 00:10:01.059
lo que significaba. El contacto se había roto.
00:10:01.200 --> 00:10:05.320
Sin el reloj, la ruptura no podría cerrarse correctamente.
00:10:06.240 --> 00:10:09.480
Cuando una ruptura temporal pierde su ancla,
00:10:09.919 --> 00:10:13.799
el tiempo decide quién se queda y quién se va.
00:10:15.519 --> 00:10:18.700
El mundo empezó a doblarse. Las calles se estiraron
00:10:18.700 --> 00:10:22.159
como reflejos en agua. Las campanas sonaron fuera
00:10:22.159 --> 00:10:26.200
de ritmo. Emilia intentó recuperar el reloj,
00:10:26.279 --> 00:10:30.279
pero Ricardo la detuvo. No con fuerza, con decisión.
00:10:30.970 --> 00:10:36.870
No. En su voz no había miedo. Había una despedida.
00:10:38.129 --> 00:10:40.929
Porque el amor, cuando entiende lo que debe de
00:10:40.929 --> 00:10:45.450
hacer, deja de discutir con el tiempo. El reloj
00:10:45.450 --> 00:10:49.330
estaba a varios metros, demasiado lejos. El suelo
00:10:49.330 --> 00:10:52.789
comenzó a distorsionarse. Ricardo miró el reloj.
00:10:53.009 --> 00:10:57.590
Luego miró a Emilia. Y tomó una decisión. La
00:10:57.590 --> 00:11:01.879
empujó apenas. No hacia atrás, la empujó hacia
00:11:01.879 --> 00:11:06.980
el centro de la ruptura, hacia el futuro. La
00:11:06.980 --> 00:11:11.840
ciudad se rasgó, la luz se dobló, el sonido desapareció
00:11:11.840 --> 00:11:19.379
y Emilia Luna cayó. Cuando despertó, seguía en
00:11:19.379 --> 00:11:23.500
el suelo rodeada de gente, exactamente en el
00:11:23.500 --> 00:11:27.639
mismo lugar debajo del arco, pero no en el mismo
00:11:27.639 --> 00:11:32.610
tiempo. Todo era exactamente igual, excepto por
00:11:32.610 --> 00:11:37.190
una cosa. Emilia no recordaba a Ricardo, ni el
00:11:37.190 --> 00:11:43.909
salto, ni la persecución, ni el año 1939. Solo
00:11:43.909 --> 00:11:47.850
sentía que el arco le producía una tristeza espantosa
00:11:47.850 --> 00:11:52.929
e inexplicable. A miles de días de distancia,
00:11:53.309 --> 00:11:58.360
Ricardo Álvarez sigue en 1939, de pie, En la
00:11:58.360 --> 00:12:02.899
misma calle, con el reloj roto en la mano, Ricardo
00:12:02.899 --> 00:12:07.059
Álvarez levantó la mirada hacia el arco. Había
00:12:07.059 --> 00:12:12.179
elegido quedarse. Porque a veces el tiempo no
00:12:12.179 --> 00:12:16.600
necesita héroes, necesita testigos y alguien
00:12:16.600 --> 00:12:19.360
que esté dispuesto a esperar.
00:00:08.109 --> 00:00:11.970
Emilia Luna tiene escasos tres minutos para viajar
00:00:11.970 --> 00:00:15.429
al pasado y rescatar a Ricardo, el amor de su
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vida, quien se encuentra atrapado en el tiempo.
00:00:32.460 --> 00:00:36.700
no siempre resuelve un problema temporal. A veces
00:00:36.700 --> 00:00:42.280
apenas lo empieza. Cuando el tiempo decide cobrar
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una deuda, no lo hace con violencia. Lo hace
00:00:46.100 --> 00:00:52.439
con precisión y a veces con paciencia. Emilia
00:00:52.439 --> 00:00:55.420
Luna tardó varios segundos en comprender que
00:00:55.420 --> 00:01:00.649
algo estaba mal. El aire era más pesado. más
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lento, como si cada sonido necesitara permiso
00:01:03.969 --> 00:01:07.390
para existir. Los pasos sobre el empedrado tenían
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eco. Las puertas estaban abiertas de una manera
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distinta, como si la ciudad aún no hubiera aprendido
00:01:14.189 --> 00:01:17.310
a desconfiar. Y las campanas de las iglesias
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no competían con motores ni con bocinas. Caminaron
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varias cuadras en silencio. Emilia observaba
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todo con una mezcla de fascinación y vértigo.
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Era como ver una fotografía antigua desde adentro.
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Ruinas de iglesias menos dañadas, carretas jaladas
00:01:38.359 --> 00:01:41.319
por caballos, balcones que aún no tenían las
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cicatrices del paso de los años. La ciudad frente
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a ella seguía siendo la antigua, pero no exactamente
00:01:49.400 --> 00:01:54.049
la misma. Ricardo Álvarez lastimosamente conocía
00:01:54.049 --> 00:01:58.810
bien esas calles que respiraban un silencio ensordecedor.
00:01:59.909 --> 00:02:03.530
Ricardo lo supo antes que ella. El tiempo les
00:02:03.530 --> 00:02:07.310
estaba cobrando una deuda. Habían saltado de
00:02:07.310 --> 00:02:11.629
nuevo al mismo punto. El peor momento posible
00:02:11.629 --> 00:02:15.069
en la historia de Rafael Pérez de León y de todos
00:02:15.069 --> 00:02:20.349
a su alrededor. El reloj en la mano de Emilia
00:02:20.349 --> 00:02:24.050
latía con un ritmo irregular, como si el mecanismo
00:02:24.050 --> 00:02:27.750
también sintiera la presión del momento. Latía
00:02:27.750 --> 00:02:31.710
como un corazón que intentaba recordar su ritmo.
00:02:32.729 --> 00:02:36.349
Estamos en 1939, explicó Ricardo finalmente,
00:02:36.810 --> 00:02:41.129
y no tenemos mucho tiempo. Si algo cambia aquí,
00:02:41.590 --> 00:02:46.060
explicó Ricardo con voz baja. Cambia allá. No
00:02:46.060 --> 00:02:49.460
lo dijo como revelación, lo dijo como diagnóstico.
00:02:49.819 --> 00:02:53.860
Emilia entendía la teoría. Lo que aún no comprendía
00:02:53.860 --> 00:02:58.919
era el peso real de ese momento. Este no era
00:02:58.919 --> 00:03:01.860
un salto cualquiera. Era el punto exacto donde
00:03:01.860 --> 00:03:05.599
varios futuros podían romperse al mismo tiempo.
00:03:11.319 --> 00:03:14.340
A lo lejos, un grupo de hombres corrían por la
00:03:14.340 --> 00:03:17.800
calle. No vestían como viajeros, vestían como
00:03:17.800 --> 00:03:21.099
quienes buscan a alguien. Ricardo los reconoció
00:03:21.099 --> 00:03:24.960
de inmediato, no por sus rostros, por su forma
00:03:24.960 --> 00:03:31.060
de moverse. Ordenados, silenciosos, determinados.
00:03:31.659 --> 00:03:35.439
Tempus Custodes murmuró. Emilia no entendió el
00:03:35.439 --> 00:03:40.539
nombre, pero entendió el peligro. La secta de
00:03:40.539 --> 00:03:44.750
Santiago Tempus Custodes. Los guardianes del
00:03:44.750 --> 00:03:47.969
tiempo de Santiago llevaban siglos vigilando
00:03:47.969 --> 00:03:51.250
y manipulando la ruptura del tiempo a su favor
00:03:51.250 --> 00:03:55.050
y habían existido mucho antes que Emilia o Ricardo
00:03:55.050 --> 00:04:04.169
nacieran. El tiempo es cosa solamente del Altísimo
00:04:04.169 --> 00:04:07.610
era el lema principal de la secta y se dedicaban
00:04:07.610 --> 00:04:11.069
a protegerlo de cualquier profano que se antepusiera.
00:04:11.500 --> 00:04:15.280
Pero muchas veces proteger significaba controlar.
00:04:15.960 --> 00:04:20.319
Y controlar significaba eliminar variables. Variables
00:04:20.319 --> 00:04:30.319
como Emilia, variables como Ricardo. Ricardo
00:04:30.319 --> 00:04:33.699
tomó la mano de Emilia, no con desesperación,
00:04:33.980 --> 00:04:36.930
con urgencia. Tenemos que encontrar a Rafael
00:04:36.930 --> 00:04:40.449
antes que ellos. El nombre cayó de nuevo como
00:04:40.449 --> 00:04:45.589
una pieza que finalmente encajaba. Rafael Pérez
00:04:45.589 --> 00:04:48.970
del León. El arquitecto restaurador del arco
00:04:48.970 --> 00:04:52.930
de Santa Catalina. La persona que debía vivir.
00:04:53.529 --> 00:04:57.209
Porque si Rafael moría, el arco de Santa Catalina
00:04:57.209 --> 00:05:00.709
nunca existiría en el futuro, derrumbándose en
00:05:00.709 --> 00:05:06.300
el terremoto de 1976. Y si el arco no existía,
00:05:06.699 --> 00:05:10.620
el reloj tampoco tendría un lugar donde latir.
00:05:11.879 --> 00:05:15.439
El tiempo a veces depende de una sola persona
00:05:15.439 --> 00:05:19.420
que no sabe que el mundo depende de él. El joven
00:05:19.420 --> 00:05:22.860
arquitecto tenía una gran responsabilidad sobre
00:05:22.860 --> 00:05:25.939
sus hombros, restaurar la estructura interior
00:05:25.939 --> 00:05:29.579
del arco de Santa Catalina, protegiendo el mecanismo
00:05:29.579 --> 00:05:33.870
francés de su reloj. Rafael ignoraba que estaba
00:05:33.870 --> 00:05:44.709
restaurando algo que sobreviviría siglos. Rafael
00:05:44.709 --> 00:05:48.850
caminaba por la calle envuelto en planos, revisando
00:05:48.850 --> 00:05:52.529
números escritos a lápiz. Él sentía que durante
00:05:52.529 --> 00:05:56.149
los últimos meses no tenía un momento de paz
00:05:56.149 --> 00:06:00.470
y en el trabajo le ocurrían constantes accidentes
00:06:00.470 --> 00:06:04.750
inexplicables. Tenía la expresión de un hombre
00:06:04.750 --> 00:06:09.589
que sabe que alguien lo persigue. Esta segunda
00:06:09.589 --> 00:06:13.790
vez Emilia lo observó con atención. No parece
00:06:13.790 --> 00:06:17.709
alguien importante, susurró. Ricardo sonrió apenas.
00:06:18.370 --> 00:06:22.610
Los más importantes casi nunca lo aparecen, pero
00:06:22.610 --> 00:06:26.209
Rafael no era el único que caminaba por esa calle.
00:06:27.189 --> 00:06:29.930
Desde la puerta lateral de una iglesia cercana,
00:06:30.290 --> 00:06:33.990
un hombre mayor los observaba. Vestía una sotana
00:06:33.990 --> 00:06:37.949
oscura impecable, con un ostentoso crucifijo
00:06:37.949 --> 00:06:42.009
de oro perfectamente centrado en el pecho. El
00:06:42.009 --> 00:06:46.449
padre Bernardo Vallejo Cáceres, un sacerdote
00:06:46.449 --> 00:06:51.189
de extenso linaje religioso. historiador, miembro
00:06:51.189 --> 00:06:55.529
silencioso de la orden de Santiago Tempus Custodes.
00:06:56.649 --> 00:07:00.649
Durante años el padre Bernardo había insistido
00:07:00.649 --> 00:07:04.290
sin resultado en mover el reloj del arco a su
00:07:04.290 --> 00:07:08.069
propio monasterio, pero el consejo municipal
00:07:08.069 --> 00:07:12.930
siempre le negaba sus peticiones. El padre Bernardo
00:07:12.930 --> 00:07:16.050
inclinó apenas la cabeza cuando vio el reloj
00:07:16.050 --> 00:07:19.699
en la mano de Emilia. No parecía sorprendido,
00:07:19.959 --> 00:07:23.259
pero sí preocupado, y de una manera amenazante
00:07:23.259 --> 00:07:26.939
dijo, cuando demasiados profanos saben del tiempo,
00:07:27.500 --> 00:07:31.839
el tiempo empieza a defenderse. El sacerdote
00:07:31.839 --> 00:07:35.379
observaba a Emilia con una mezcla de reconocimiento
00:07:35.379 --> 00:07:39.240
y odio, como si supiera exactamente qué iba a
00:07:39.240 --> 00:07:43.779
ocurrir después. El tiempo no perdona errores,
00:07:43.939 --> 00:07:47.399
dijo el sacerdote con mucha ira. Ricardo frunció
00:07:47.399 --> 00:07:51.240
el seño. No ahora padre, dijo, alejándose de
00:07:51.240 --> 00:07:55.399
él lo más rápido posible. Emilia y Ricardo caminaron
00:07:55.399 --> 00:07:59.319
hacia Rafael. Ricardo habló primero. No había
00:07:59.319 --> 00:08:02.839
tiempo para explicaciones largas. Rafael dijo
00:08:02.839 --> 00:08:06.459
con firmeza. Si querés vivir, vení con nosotros.
00:08:07.139 --> 00:08:10.540
El joven dudó apenas un segundo. Fue suficiente.
00:08:10.939 --> 00:08:13.379
Los hombres de la secta aparecieron al fondo
00:08:13.379 --> 00:08:17.240
de la calle. La persecución comenzó, no fue caótica,
00:08:17.560 --> 00:08:21.319
fue inevitable. Calles estrechas, esquinas rápidas,
00:08:21.800 --> 00:08:25.879
respiración corta. Emilia volvió a salvar a Rafael
00:08:25.879 --> 00:08:28.620
de ser atropeado por la carreta de caballos,
00:08:28.819 --> 00:08:32.139
que iba al mando de un tempos custodes. Pero
00:08:32.139 --> 00:08:34.779
esta segunda vez, el conductor mientras se daba
00:08:34.779 --> 00:08:38.320
la fuga, vio hacia atrás, reconociendo a Emilia
00:08:38.320 --> 00:08:42.279
como un profano fuera de su tiempo. Emilia corría
00:08:42.279 --> 00:08:45.379
sosteniendo el reloj contra el pecho, cada paso
00:08:45.379 --> 00:08:49.019
hacía vibrar el metal, cada latido empujaba el
00:08:49.019 --> 00:08:53.460
tiempo hacia el límite. Ricardo miraba constantemente
00:08:53.460 --> 00:08:58.360
al cielo, calculando, midiendo, recordando, porque
00:08:58.360 --> 00:09:02.879
él ya había vivido este momento y sabía exactamente
00:09:02.879 --> 00:09:07.009
cómo terminaba. Llegaron finalmente al arco,
00:09:07.190 --> 00:09:10.309
el mismo lugar, el mismo punto donde el tiempo
00:09:10.309 --> 00:09:14.350
se abre. Pero esta vez algo era distinto. El
00:09:14.350 --> 00:09:18.409
reloj ardía en la mano de Emilia. Ricardo susurró.
00:09:18.850 --> 00:09:21.769
Las fachadas temblaron. El mundo comenzaba a
00:09:21.769 --> 00:09:25.490
cerrarse otra vez. Emilia, dijo Ricardo, ahora.
00:09:26.090 --> 00:09:30.090
Ella levantó el reloj, pero en ese instante ocurrió
00:09:30.090 --> 00:09:35.580
el error. Un pequeño tropiezo. una piedra mal
00:09:35.580 --> 00:09:39.279
colocada. Nada extraordinario, pero suficiente.
00:09:40.000 --> 00:09:42.879
El reloj resbaló de su mano cayendo al suelo.
00:09:43.440 --> 00:09:47.340
El tic tac se detuvo. El silencio fue inmediato.
00:09:47.820 --> 00:09:53.379
Y el tiempo perdió su ancla. El aire se congeló.
00:09:53.679 --> 00:09:57.000
Ricardo cerró los ojos porque entendió inmediatamente
00:09:57.000 --> 00:10:01.059
lo que significaba. El contacto se había roto.
00:10:01.200 --> 00:10:05.320
Sin el reloj, la ruptura no podría cerrarse correctamente.
00:10:06.240 --> 00:10:09.480
Cuando una ruptura temporal pierde su ancla,
00:10:09.919 --> 00:10:13.799
el tiempo decide quién se queda y quién se va.
00:10:15.519 --> 00:10:18.700
El mundo empezó a doblarse. Las calles se estiraron
00:10:18.700 --> 00:10:22.159
como reflejos en agua. Las campanas sonaron fuera
00:10:22.159 --> 00:10:26.200
de ritmo. Emilia intentó recuperar el reloj,
00:10:26.279 --> 00:10:30.279
pero Ricardo la detuvo. No con fuerza, con decisión.
00:10:30.970 --> 00:10:36.870
No. En su voz no había miedo. Había una despedida.
00:10:38.129 --> 00:10:40.929
Porque el amor, cuando entiende lo que debe de
00:10:40.929 --> 00:10:45.450
hacer, deja de discutir con el tiempo. El reloj
00:10:45.450 --> 00:10:49.330
estaba a varios metros, demasiado lejos. El suelo
00:10:49.330 --> 00:10:52.789
comenzó a distorsionarse. Ricardo miró el reloj.
00:10:53.009 --> 00:10:57.590
Luego miró a Emilia. Y tomó una decisión. La
00:10:57.590 --> 00:11:01.879
empujó apenas. No hacia atrás, la empujó hacia
00:11:01.879 --> 00:11:06.980
el centro de la ruptura, hacia el futuro. La
00:11:06.980 --> 00:11:11.840
ciudad se rasgó, la luz se dobló, el sonido desapareció
00:11:11.840 --> 00:11:19.379
y Emilia Luna cayó. Cuando despertó, seguía en
00:11:19.379 --> 00:11:23.500
el suelo rodeada de gente, exactamente en el
00:11:23.500 --> 00:11:27.639
mismo lugar debajo del arco, pero no en el mismo
00:11:27.639 --> 00:11:32.610
tiempo. Todo era exactamente igual, excepto por
00:11:32.610 --> 00:11:37.190
una cosa. Emilia no recordaba a Ricardo, ni el
00:11:37.190 --> 00:11:43.909
salto, ni la persecución, ni el año 1939. Solo
00:11:43.909 --> 00:11:47.850
sentía que el arco le producía una tristeza espantosa
00:11:47.850 --> 00:11:52.929
e inexplicable. A miles de días de distancia,
00:11:53.309 --> 00:11:58.360
Ricardo Álvarez sigue en 1939, de pie, En la
00:11:58.360 --> 00:12:02.899
misma calle, con el reloj roto en la mano, Ricardo
00:12:02.899 --> 00:12:07.059
Álvarez levantó la mirada hacia el arco. Había
00:12:07.059 --> 00:12:12.179
elegido quedarse. Porque a veces el tiempo no
00:12:12.179 --> 00:12:16.600
necesita héroes, necesita testigos y alguien
00:12:16.600 --> 00:12:19.360
que esté dispuesto a esperar.