WEBVTT
00:00:08.109 --> 00:00:11.970
Emilia Luna tiene escasos tres minutos para viajar
00:00:11.970 --> 00:00:15.429
al pasado y rescatar a Ricardo, el amor de su
00:00:15.429 --> 00:00:18.469
vida, quien se encuentra atrapado en el tiempo.
00:00:34.320 --> 00:00:37.979
Cuando el tiempo separa a las personas, a veces
00:00:37.979 --> 00:00:42.659
también las prepara durante décadas, con paciencia
00:00:42.659 --> 00:00:48.539
casi infinita. Ricardo Álvarez vivió muchos años
00:00:48.539 --> 00:00:54.579
más en 1939 de los que alguna vez imaginó. Vio
00:00:54.579 --> 00:00:58.060
cambiar las estaciones, vio crecer árboles que
00:00:58.060 --> 00:01:01.780
antes eran apenas brotes. Vio como las calles
00:01:01.780 --> 00:01:04.739
de la antigua se llenaban de nuevas historias
00:01:04.739 --> 00:01:09.719
mientras él sostenía la misma promesa. Esperar
00:01:09.719 --> 00:01:14.840
a Emilia. Pero esperar no significaba quedarse
00:01:14.840 --> 00:01:19.939
quieto. Ricardo tenía un plan y el tiempo curiosamente
00:01:19.939 --> 00:01:24.859
parecía dispuesto a ayudarlo. Fue así como encontró
00:01:24.859 --> 00:01:28.120
a Hugo Luna mucho antes de que Emilia naciera.
00:01:29.180 --> 00:01:34.159
Hugo era joven entonces, un hombre curioso, apasionado
00:01:34.159 --> 00:01:36.599
por la historia y por los objetos antiguos que
00:01:36.599 --> 00:01:41.219
parecían tener secretos propios. Ricardo lo encontró
00:01:41.219 --> 00:01:44.739
en una biblioteca silenciosa, revisando documentos
00:01:44.739 --> 00:01:47.719
coloniales con el entusiasmo de alguien que todavía
00:01:47.719 --> 00:01:52.599
no sabe que el pasado podía responder. Ricardo
00:01:52.599 --> 00:01:56.700
se sentó frente a él. ¿Crees que el tiempo puede
00:01:56.700 --> 00:02:00.500
guardarse en un objeto? Hugo levantó la vista,
00:02:00.980 --> 00:02:04.519
sonrió con incredulidad. Depende del objeto,
00:02:04.840 --> 00:02:09.740
respondió. Fue el inicio de una amistad improbable.
00:02:13.020 --> 00:02:16.340
Hay algo curioso sobre los grandes planes, casi
00:02:16.340 --> 00:02:19.719
nunca se revelan de inmediato. Ricardo nunca
00:02:19.719 --> 00:02:24.639
le explicó todo a Hugo, solo lo suficiente. Le
00:02:24.639 --> 00:02:27.960
habló de piezas antiguas, de relojes que no marcaban
00:02:27.960 --> 00:02:31.159
horas, de objetos que parecían reaccionar a ciertos
00:02:31.159 --> 00:02:35.340
lugares. Hugo escuchaba con fascinación, porque
00:02:35.340 --> 00:02:38.560
algunas personas tienen una intuición especial
00:02:38.560 --> 00:02:43.319
para reconocer lo imposible. Y Hugo Luna era
00:02:43.319 --> 00:02:52.539
una de ellas. Pasaron años, muchos años. Ricardo
00:02:52.539 --> 00:02:55.240
utilizaba el reloj de arena cada vez que era
00:02:55.240 --> 00:02:59.719
necesario, una hora en el presente, 60 minutos
00:02:59.719 --> 00:03:02.900
para comprobar que el plan seguía funcionando.
00:03:03.439 --> 00:03:06.879
Observaba a Emilia crecer, primero como una niña
00:03:06.879 --> 00:03:10.860
curiosa, luego como una joven que siempre parecía
00:03:10.860 --> 00:03:14.919
mirar el mundo con preguntas nuevas. Ricardo
00:03:14.919 --> 00:03:19.389
nunca se acercaba, nunca hablaba con ella. Pero
00:03:19.389 --> 00:03:21.909
cada vez que regresaba al pasado, sabía que el
00:03:21.909 --> 00:03:28.650
camino se estaba formando. Un día, Hugo comprendió
00:03:28.650 --> 00:03:32.349
algo. No porque Ricardo lo dijera, sino porque
00:03:32.349 --> 00:03:37.849
el tiempo finalmente dejó de disimular. Todo
00:03:37.849 --> 00:03:41.030
esto, dijo Hugo mirando el reloj antiguo, no
00:03:41.030 --> 00:03:45.750
es para mí. Ricardo lo miró en silencio. Hugo
00:03:45.750 --> 00:03:50.460
sonrió. Es para ella, ¿verdad? Ricardo asintió.
00:03:50.680 --> 00:03:53.620
Fue la primera vez que dijo el nombre en voz
00:03:53.620 --> 00:04:00.620
alta. Emilia. Algunas historias no pertenecen
00:04:00.620 --> 00:04:04.159
a quienes las empiezan. Pertenecen a quienes
00:04:04.159 --> 00:04:10.080
las continúan. Durante más de una década, Ricardo
00:04:10.080 --> 00:04:13.159
y Hugo batallaron contra la secta de los tempos
00:04:13.159 --> 00:04:16.899
custodes en los años 40, haciéndole la vida imposible
00:04:16.899 --> 00:04:20.540
al padre Bernardo, abriéndose el paso día a día
00:04:20.540 --> 00:04:27.019
en el camino que llevaba hacia Emilia. El día
00:04:27.019 --> 00:04:30.379
que Ricardo le entregó el reloj a Hugo fue un
00:04:30.379 --> 00:04:35.720
día silencioso. No hubo discursos, no hubo ceremonias.
00:04:35.800 --> 00:04:40.839
solo una caja de madera. Y en ella el mismo reloj
00:04:40.839 --> 00:04:44.180
que una vez había unido dos tiempos distintos.
00:04:45.459 --> 00:04:49.079
Guárdalo, dijo Ricardo, hasta que llegue el momento.
00:04:49.920 --> 00:04:54.259
Hugo lo sostuvo con cuidado. ¿Y cómo sabré cuándo?
00:04:54.600 --> 00:04:57.240
Ricardo sonrió con la tranquilidad de quien ha
00:04:57.240 --> 00:05:01.439
vivido demasiado tiempo entre segundos. El reloj
00:05:01.439 --> 00:05:12.899
lo sabrá. Décadas después, Emilia Luna caminaba
00:05:12.899 --> 00:05:16.220
nuevamente por las calles de la antigua. La ciudad
00:05:16.220 --> 00:05:19.579
era la misma que había conocido siempre y sin
00:05:19.579 --> 00:05:25.500
embargo algo había cambiado. Durante meses había
00:05:25.500 --> 00:05:28.579
tenido una sensación extraña, como un recuerdo
00:05:28.579 --> 00:05:31.680
que se movía detrás de sus pensamientos, una
00:05:31.680 --> 00:05:36.540
imagen incompleta, un nombre que casi podía recordar
00:05:36.540 --> 00:05:42.579
y siempre el mismo lugar. El arco de Santa Catalina.
00:05:43.040 --> 00:05:46.399
Esa tarde el cielo estaba despejado. Las campanas
00:05:46.399 --> 00:05:50.079
sonaban suavemente. Emilia se detuvo bajo el
00:05:50.079 --> 00:05:53.699
arco. Sintió un vértigo leve, como si el tiempo
00:05:53.699 --> 00:05:58.639
respirara ahí. Entonces escuchó el sonido. Tic
00:05:58.639 --> 00:06:04.680
tac. Tic tac. El reloj. Lo sostuvo en sus manos,
00:06:05.019 --> 00:06:07.959
el mismo metal frío, el mismo peso familiar.
00:06:08.560 --> 00:06:11.279
Los recuerdos comenzaron a regresar, no como
00:06:11.279 --> 00:06:15.379
una explosión, sino como lluvia, fragmentos,
00:06:15.860 --> 00:06:20.240
una voz, una caía antigua, un salto en el tiempo
00:06:20.240 --> 00:06:27.160
y un nombre. Ricardo. El reloj se abrió, la luz
00:06:27.160 --> 00:06:31.560
cambió y por un instante el tiempo volvió a doblarse.
00:06:31.759 --> 00:06:38.519
Pero esta vez no era un accidente, era un reencuentro.
00:06:39.240 --> 00:06:42.620
Ricardo estaba ahí, de pie al otro lado de la
00:06:42.620 --> 00:06:46.180
ruptura, más joven de los años que había vivido,
00:06:46.399 --> 00:06:49.740
pero más cansado de lo que permitía su sonrisa.
00:06:50.420 --> 00:06:53.800
La miraba como quien finalmente llega al destino
00:06:53.800 --> 00:06:59.500
de un viaje larguísimo. Hola, Emilia. Ella lo
00:06:59.500 --> 00:07:02.779
observó en silencio. En ese momento el tiempo
00:07:02.779 --> 00:07:06.240
dejó de importar, porque recordar no siempre
00:07:06.240 --> 00:07:09.920
significa entender, pero sí significa volver.
00:07:10.819 --> 00:07:14.279
El arco permanecía inmóvil sobre ellos. Testigo
00:07:14.279 --> 00:07:18.199
silencioso de siglos, Ricardo dio un paso hacia
00:07:18.199 --> 00:07:23.120
adelante. Tomó tiempo, dijo. Emilia sonrió con
00:07:23.120 --> 00:07:26.540
lágrimas que no parecían tristes. Siempre lo
00:07:26.540 --> 00:07:30.740
hace. Emilia y Ricardo hablaron de nuevos viajes,
00:07:31.139 --> 00:07:34.939
de decisiones, de futuros posibles, pero algunas
00:07:34.939 --> 00:07:38.959
historias no necesitan detalles, solo necesitan
00:07:38.959 --> 00:07:44.720
una verdad. El tiempo puede romperse, puede doblarse,
00:07:45.000 --> 00:07:48.500
puede separar caminos durante años, pero hay
00:07:48.500 --> 00:07:52.439
algo que nunca logra destruir por completo. El
00:07:52.439 --> 00:07:57.509
amor que aprende a habitarlo. Y mientras el reloj
00:07:57.509 --> 00:08:01.209
continuaba latiendo, la antigua Guatemala siguió
00:08:01.209 --> 00:08:04.149
midiendo el tiempo de la única manera que sabe
00:08:04.149 --> 00:08:08.569
hacerlo, con campanas, con sombras sobre los
00:08:08.569 --> 00:08:12.029
muros y con historias que se niegan a terminar.
00:08:13.110 --> 00:08:18.089
El amor no rompe el tiempo, lo habita. Pero las
00:08:18.089 --> 00:08:20.829
historias del tiempo rara vez terminan realmente,
00:08:21.149 --> 00:08:25.189
a veces apenas cambian de capítulo. Emilia frunció
00:08:25.189 --> 00:08:28.949
ligeramente el seño. -"Escuchaste eso", preguntó.
00:08:29.269 --> 00:08:32.490
Ricardo también lo oyó. No provenía del reloj
00:08:32.490 --> 00:08:36.269
en sus manos. Venía de otro lugar, un ritmo distinto,
00:08:36.570 --> 00:08:40.970
más profundo, más antiguo. Ricardo levantó la
00:08:40.970 --> 00:08:44.710
vista hacia el arco. Algo en su expresión cambió.
00:08:45.730 --> 00:08:48.950
-"Eso no debería estar aquí", murmuró. Emilia
00:08:48.950 --> 00:08:52.350
siguió la dirección de su mirada. En lo alto
00:08:52.350 --> 00:08:55.409
del arco. Donde las piedras antiguas se encontraban
00:08:55.409 --> 00:08:58.529
con la sombra del atardecer, algo brilló por
00:08:58.529 --> 00:09:03.450
un segundo. Como metal. Como otro mecanismo oculto.
00:09:03.629 --> 00:09:07.529
Como otra pieza temporal. El reloj de Emilia
00:09:07.529 --> 00:09:11.090
no era el único. Nunca lo fue. Y si uno de ellos
00:09:11.090 --> 00:09:14.070
había despertado, otros también podían hacerlo.
00:09:15.330 --> 00:09:19.710
Emilia miró a Ricardo. ¿Qué significa? Ricardo
00:09:19.710 --> 00:09:23.600
tardó unos segundos en responder. Cuando lo hizo,
00:09:23.940 --> 00:09:26.679
su voz tenía una mezcla peligrosa de asombro
00:09:26.679 --> 00:09:31.940
y preocupación. Significa, dijo lentamente, que
00:09:31.940 --> 00:09:35.559
el tiempo no solo se está rompiendo. Hizo una
00:09:35.559 --> 00:09:41.080
pausa. Alguien lo está abriendo. Porque algunas
00:09:41.080 --> 00:09:44.960
historias de amor sobreviven al tiempo, pero
00:09:44.960 --> 00:09:49.320
otras comienzan cuando el tiempo deja de obedecer.
00:00:08.109 --> 00:00:11.970
Emilia Luna tiene escasos tres minutos para viajar
00:00:11.970 --> 00:00:15.429
al pasado y rescatar a Ricardo, el amor de su
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vida, quien se encuentra atrapado en el tiempo.
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Cuando el tiempo separa a las personas, a veces
00:00:37.979 --> 00:00:42.659
también las prepara durante décadas, con paciencia
00:00:42.659 --> 00:00:48.539
casi infinita. Ricardo Álvarez vivió muchos años
00:00:48.539 --> 00:00:54.579
más en 1939 de los que alguna vez imaginó. Vio
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cambiar las estaciones, vio crecer árboles que
00:00:58.060 --> 00:01:01.780
antes eran apenas brotes. Vio como las calles
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de la antigua se llenaban de nuevas historias
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mientras él sostenía la misma promesa. Esperar
00:01:09.719 --> 00:01:14.840
a Emilia. Pero esperar no significaba quedarse
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quieto. Ricardo tenía un plan y el tiempo curiosamente
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parecía dispuesto a ayudarlo. Fue así como encontró
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a Hugo Luna mucho antes de que Emilia naciera.
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Hugo era joven entonces, un hombre curioso, apasionado
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parecían tener secretos propios. Ricardo lo encontró
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no sabe que el pasado podía responder. Ricardo
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se sentó frente a él. ¿Crees que el tiempo puede
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sonrió con incredulidad. Depende del objeto,
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respondió. Fue el inicio de una amistad improbable.
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Hay algo curioso sobre los grandes planes, casi
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habló de piezas antiguas, de relojes que no marcaban
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lugares. Hugo escuchaba con fascinación, porque
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algunas personas tienen una intuición especial
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esto, dijo Hugo mirando el reloj antiguo, no
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es para mí. Ricardo lo miró en silencio. Hugo
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sonrió. Es para ella, ¿verdad? Ricardo asintió.
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día silencioso. No hubo discursos, no hubo ceremonias.
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solo una caja de madera. Y en ella el mismo reloj
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lo sabrá. Décadas después, Emilia Luna caminaba
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nuevamente por las calles de la antigua. La ciudad
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era la misma que había conocido siempre y sin
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embargo algo había cambiado. Durante meses había
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tenido una sensación extraña, como un recuerdo
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que se movía detrás de sus pensamientos, una
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imagen incompleta, un nombre que casi podía recordar
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y siempre el mismo lugar. El arco de Santa Catalina.
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Esa tarde el cielo estaba despejado. Las campanas
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sonaban suavemente. Emilia se detuvo bajo el
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arco. Sintió un vértigo leve, como si el tiempo
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respirara ahí. Entonces escuchó el sonido. Tic
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tac. Tic tac. El reloj. Lo sostuvo en sus manos,
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el mismo metal frío, el mismo peso familiar.
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Los recuerdos comenzaron a regresar, no como
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una explosión, sino como lluvia, fragmentos,
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una voz, una caía antigua, un salto en el tiempo
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y un nombre. Ricardo. El reloj se abrió, la luz
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cambió y por un instante el tiempo volvió a doblarse.
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Pero esta vez no era un accidente, era un reencuentro.
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Ricardo estaba ahí, de pie al otro lado de la
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ruptura, más joven de los años que había vivido,
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pero más cansado de lo que permitía su sonrisa.
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La miraba como quien finalmente llega al destino
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de un viaje larguísimo. Hola, Emilia. Ella lo
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observó en silencio. En ese momento el tiempo
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dejó de importar, porque recordar no siempre
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significa entender, pero sí significa volver.
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El arco permanecía inmóvil sobre ellos. Testigo
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silencioso de siglos, Ricardo dio un paso hacia
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adelante. Tomó tiempo, dijo. Emilia sonrió con
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lágrimas que no parecían tristes. Siempre lo
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hace. Emilia y Ricardo hablaron de nuevos viajes,
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de decisiones, de futuros posibles, pero algunas
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historias no necesitan detalles, solo necesitan
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una verdad. El tiempo puede romperse, puede doblarse,
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puede separar caminos durante años, pero hay
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algo que nunca logra destruir por completo. El
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amor que aprende a habitarlo. Y mientras el reloj
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continuaba latiendo, la antigua Guatemala siguió
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midiendo el tiempo de la única manera que sabe
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hacerlo, con campanas, con sombras sobre los
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muros y con historias que se niegan a terminar.
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El amor no rompe el tiempo, lo habita. Pero las
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historias del tiempo rara vez terminan realmente,
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a veces apenas cambian de capítulo. Emilia frunció
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ligeramente el seño. -"Escuchaste eso", preguntó.
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Ricardo también lo oyó. No provenía del reloj
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en sus manos. Venía de otro lugar, un ritmo distinto,
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más profundo, más antiguo. Ricardo levantó la
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vista hacia el arco. Algo en su expresión cambió.
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-"Eso no debería estar aquí", murmuró. Emilia
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siguió la dirección de su mirada. En lo alto
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del arco. Donde las piedras antiguas se encontraban
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con la sombra del atardecer, algo brilló por
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un segundo. Como metal. Como otro mecanismo oculto.
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Como otra pieza temporal. El reloj de Emilia
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no era el único. Nunca lo fue. Y si uno de ellos
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había despertado, otros también podían hacerlo.
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Emilia miró a Ricardo. ¿Qué significa? Ricardo
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tardó unos segundos en responder. Cuando lo hizo,
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su voz tenía una mezcla peligrosa de asombro
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y preocupación. Significa, dijo lentamente, que
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el tiempo no solo se está rompiendo. Hizo una
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pausa. Alguien lo está abriendo. Porque algunas
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historias de amor sobreviven al tiempo, pero
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otras comienzan cuando el tiempo deja de obedecer.